
LOS LAVADEROS DE LA SABINA GRANDE
La leyenda comienza en las piletas de agua de los Lavaderos, en donde todavía se talla la ropa y se da de beber al ganado. Al pie de un árbol sabino hay una cruz de madera en memoria de Doña Matilde, una anciana que falleció de un infarto mientras lavaba sola por la noche cuando sintió "la presencia de alguien".
El guía cuenta que un hombre pasó por ahí al regresar del trabajo y escuchó en la oscuridad el jugueteo del agua en el abrevadero, como si alguien estuviera lavando. Cuando se acercó vio la silueta hermosa de una mujer. En el afán de llamar su atención, la chuleó hasta el cansancio. La mujer no volteaba, pero él, alzando la voz, cada vez era más insistente. La dama al fin volteó y el hombre quedó paralizado al ver que ella tenía la cara de un caballo.
